26 de noviembre Radioterapia en el marco del carcinoma de Pulmón




Radioterapia en el marco del carcinoma de Pulmón

 

El cáncer de pulmón es la primera causa de muerte por cáncer en la población adulta en nuestro país. Si bien no es el más frecuente de los tumores, su elevada mortalidad y la ausencia de diagnóstico temprano, hace que el tratamiento radiante forme parte de la estrategia terapeutica multidiciplinaria para mejorar los resultados.

La radioterapia utiliza haces de radiación para destruir las células tumorales, por ello, hay distintas maneras en que se puede ser administrada para tratar esta patología tan prevalente.

Una de ellas es a través de un curso intensivo, conocido como Radioterapia Radical, en pacientes con enfermedad localmente avanzada y no pasible de tratamiento quirúrgico, combinada o no con quimioterapia, y para tumores pequeños y localizados, se puede indicar un tipo especial de radiación llamada Radioterapia Estereotáctica que ha mostrado índices de respuesta similar a la cirugía.

La radioterapia también se puede utilizar para controlar los síntomas, como el dolor, disnea (falta de aire) o hemóptisis (sangrado por vías aéreas), como así también para retrasar la propagación de la enfermedad cuando no es posible curar (esto se conoce como radioterapia paliativa).

Un tipo de radioterapia conocida como irradiación craneal profiláctica (PCI) también se utiliza a veces durante el tratamiento de una variedad del carcinoma de pulmón (carcinoma a pequeñas células). La PCI implica el tratamiento de todo el cerebro con una dosis baja de radiación. Se usa como medida preventiva por posible riesgo de diseminación cerebral.

De acuerdo al sitio y grado de afectación, las forma administrar la radioterapia son:

Radioterapia conformada y modulada (IMRT): los haces de radiación se dirigen a los sitios afectados: región tumoral y áreas ganglionares comprometidas.

Radioterapia estereotáctica (SBRT): un tipo más preciso de radioterapia de haz externo en el que varios haces de alta energía administran una dosis más alta de radiación, solo al tumor, mientras se evita el tejido sano circundante tanto como sea posible.

De acuerdo al curso del tratamiento, se puede planificar de varias formas diferentes, es decir, que los pacientes que reciben radioterapia radical convencional tengan de 20 a 30 sesiones de tratamiento, mientras que la radioterapia estereotáctica requiere menos sesiones, dado que se administra una dosis más alta de radiación, en general de 3 a 5 días de tratamiento.

Finalmente, dentro de los efectos secundarios de la radioterapia en el tórax se incluyen:

Astenia (cansancio), tos persistente que puede provocar flemas, dificultades para tragar (disfagia) y enrojecimiento de la piel.

Los efectos secundarios desaparecen después de que se haya completado el tratamiento. El médico radio-oncólogo tratante se ocupará de ellos durante su terapia, explicando minuciosamente cada uno de ellos.